David Álvarez Díez y Julio Faustino Martínez son dos entrañables abueletes que se han enamorado. Cupido no sabe de edades y ha lanzado sus dardos sobre estos dos empresarios hechos a sí mismos, y que se resisten a pasar los últimos años de su vida en soledad.
David Álvarez Díez (84 años de edad) y Julio Faustino Martínez (78 años) se han enamorado de sus secretarias, como no podía ser de otra forma en empresarios acostumbrados a trabajar a todas horas del día.
Los dos se muestran felices junto a sus nuevas parejas –por supuesto, mucho más jóvenes que ellos–, y quieren mantener en la vejez la energía que les ha permitido crear grandes emporios empresariales. David Álvarez fundó Eulen hace 50 años y ahora es el grupo líder en servicios con 90.000 trabajadores y presencia en una quincena de países. También es propietario de Vega Sicilia, una de las bodegas con mayor prestigio en el mundo del vino.
Su colega Julio Faustino Martínez ha sido el artífice de que una pequeña bodega situada en Oyón (Álava) se haya convertido en un gran grupo vinícola con presencia en varias denominaciones de origen españolas (Rioja, Ribera del Duero, Navarra y La Mancha) y con productos muy apreciados en el exterior. Cuenta, incluso, con una bodega emblemática diseñada por el famoso arquitecto Norman Foster.
A los hijos de David Álvarez y de Julio Faustino Martínez –que llevan años trabajando en las empresas–, no les han gustado nada los devaneos amorosos de los abuelos, porque temen que unas advenedizas ajenas a la familia –las secretarias– puedan llevarse parte del pastel empresarial cuando los patriarcas fallezcan.
Con este panorama, no es de extrañar que se hayan desatado las hostilidades, y que los abuelos ya sólo puedan hablar con sus hijos y nietos con abogados y jueces de por medio. La trama se complica si tenemos en cuenta que los dos empresarios han sido bastante prolíficos. David Álvarez tiene siete hijos –dos le apoyan y cinco están en su contra– y Julio Faustino Martínez cuenta con cinco vástagos. La única que falta es la maquiavélica Angela Channing para recrear Falcon Crest, la exitosa serie televisiva de los años 80 que narraba las luchas familiares por los viñedos del Valle de Tuscany, nombre ficticio del real Valle de Napa, en California.
David Álvarez logró recuperar el control de Eulen al hacer valer, en una junta convocada judicialmente, su participación mayoritaria, lo que le permitió disolver el consejo de administración donde sus hijos tenían la mayoría. Sin embargo, las cosas no le han ido tan bien en El Enebro, la sociedad patrimonial de la familia que es propietaria de Vega Sicilia.
La semana pasada sus cinco hijos rebeldes aprovecharon una junta ordinaria –convocada también por orden judicial– para aprobar una propuesta fuera del orden del día en la que acordaron la salida del consejo de Vega Sicilia de don David y de sus hijos fieles, Jesús David y María José. El próximo 16 de febrero volverán a verse las caras en una junta extraordinaria en la que se tratará sobre el cese y nombramiento de consejeros en Vega Sicilia.
Si bien en Eulen don David tiene la mayoría del capital y la ha ejercido, en la compañía patrimonial dueña de las bodegas está en discusión si el patriarca tiene derecho al usufructo sobre el 51% del capital, según el protocolo familiar sellado cuando falleció su primera mujer, María Mezquiriz, la madre de todos sus hijos. La secretaria, con la que se casó en septiembre de 2009, es su tercera esposa, ya que sus dos anteriores mujeres murieron.
Julio Faustino Martínez es mucho más discreto que su colega, pero también ha iniciado una guerra contra sus hijos por el control de las bodegas. El patriarca y su nueva pareja han conseguido una primera victoria, y en una junta reciente lograron aprobar la salida del consejo de administración de varios hijos, entre ellos Lourdes Martínez Zabala, que era la directora financiera de la bodega.
Este grupo es el mayor propietario de viñedos de La Rioja y es el mayor exportador español de reservas y de grandes reservas de esta denominación con la marca Faustino, que fue lanzada por el actual presidente en homenaje a su padre, Faustino Martínez Pérez de Albéniz. Las discrepancias actuales hacen difícil que se vuelva a producir la imagen de la familia Martínez al completo, como ocurrió en octubre del pasado año, cuando se inauguró Bodegas Portia en Ribera del Duero, un proyecto valorado en 25 millones y que ha sido la primera bodega diseñada por Norman Foster. En aquel acto les acompañaban amigos de la familia como Lucía Dominguín, Esther Koplowitz, Fernando Falcó, Baldomero Falcones o José Antonio Ardanza.
El dinero y la ambición por el poder suelen ser los factores fundamentales que provocan rupturas familiares como las ocurridas en Vega Sicilia y en Faustino Martínez. Aunque también tiene su parte de culpa Cupido, que no tiene ningún cuidado cuando lanza sus flechas del amor.
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David Álvarez Díez (84 años de edad) y Julio Faustino Martínez (78 años) se han enamorado de sus secretarias, como no podía ser de otra forma en empresarios acostumbrados a trabajar a todas horas del día.
Los dos se muestran felices junto a sus nuevas parejas –por supuesto, mucho más jóvenes que ellos–, y quieren mantener en la vejez la energía que les ha permitido crear grandes emporios empresariales. David Álvarez fundó Eulen hace 50 años y ahora es el grupo líder en servicios con 90.000 trabajadores y presencia en una quincena de países. También es propietario de Vega Sicilia, una de las bodegas con mayor prestigio en el mundo del vino.
Su colega Julio Faustino Martínez ha sido el artífice de que una pequeña bodega situada en Oyón (Álava) se haya convertido en un gran grupo vinícola con presencia en varias denominaciones de origen españolas (Rioja, Ribera del Duero, Navarra y La Mancha) y con productos muy apreciados en el exterior. Cuenta, incluso, con una bodega emblemática diseñada por el famoso arquitecto Norman Foster.
A los hijos de David Álvarez y de Julio Faustino Martínez –que llevan años trabajando en las empresas–, no les han gustado nada los devaneos amorosos de los abuelos, porque temen que unas advenedizas ajenas a la familia –las secretarias– puedan llevarse parte del pastel empresarial cuando los patriarcas fallezcan.
Con este panorama, no es de extrañar que se hayan desatado las hostilidades, y que los abuelos ya sólo puedan hablar con sus hijos y nietos con abogados y jueces de por medio. La trama se complica si tenemos en cuenta que los dos empresarios han sido bastante prolíficos. David Álvarez tiene siete hijos –dos le apoyan y cinco están en su contra– y Julio Faustino Martínez cuenta con cinco vástagos. La única que falta es la maquiavélica Angela Channing para recrear Falcon Crest, la exitosa serie televisiva de los años 80 que narraba las luchas familiares por los viñedos del Valle de Tuscany, nombre ficticio del real Valle de Napa, en California.
David Álvarez logró recuperar el control de Eulen al hacer valer, en una junta convocada judicialmente, su participación mayoritaria, lo que le permitió disolver el consejo de administración donde sus hijos tenían la mayoría. Sin embargo, las cosas no le han ido tan bien en El Enebro, la sociedad patrimonial de la familia que es propietaria de Vega Sicilia.
La semana pasada sus cinco hijos rebeldes aprovecharon una junta ordinaria –convocada también por orden judicial– para aprobar una propuesta fuera del orden del día en la que acordaron la salida del consejo de Vega Sicilia de don David y de sus hijos fieles, Jesús David y María José. El próximo 16 de febrero volverán a verse las caras en una junta extraordinaria en la que se tratará sobre el cese y nombramiento de consejeros en Vega Sicilia.
Si bien en Eulen don David tiene la mayoría del capital y la ha ejercido, en la compañía patrimonial dueña de las bodegas está en discusión si el patriarca tiene derecho al usufructo sobre el 51% del capital, según el protocolo familiar sellado cuando falleció su primera mujer, María Mezquiriz, la madre de todos sus hijos. La secretaria, con la que se casó en septiembre de 2009, es su tercera esposa, ya que sus dos anteriores mujeres murieron.
Julio Faustino Martínez es mucho más discreto que su colega, pero también ha iniciado una guerra contra sus hijos por el control de las bodegas. El patriarca y su nueva pareja han conseguido una primera victoria, y en una junta reciente lograron aprobar la salida del consejo de administración de varios hijos, entre ellos Lourdes Martínez Zabala, que era la directora financiera de la bodega.
Este grupo es el mayor propietario de viñedos de La Rioja y es el mayor exportador español de reservas y de grandes reservas de esta denominación con la marca Faustino, que fue lanzada por el actual presidente en homenaje a su padre, Faustino Martínez Pérez de Albéniz. Las discrepancias actuales hacen difícil que se vuelva a producir la imagen de la familia Martínez al completo, como ocurrió en octubre del pasado año, cuando se inauguró Bodegas Portia en Ribera del Duero, un proyecto valorado en 25 millones y que ha sido la primera bodega diseñada por Norman Foster. En aquel acto les acompañaban amigos de la familia como Lucía Dominguín, Esther Koplowitz, Fernando Falcó, Baldomero Falcones o José Antonio Ardanza.
El dinero y la ambición por el poder suelen ser los factores fundamentales que provocan rupturas familiares como las ocurridas en Vega Sicilia y en Faustino Martínez. Aunque también tiene su parte de culpa Cupido, que no tiene ningún cuidado cuando lanza sus flechas del amor.
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